domingo, 30 de agosto de 2009

Costas el griego






Hace unos días se ha marchado de Bunia una verdadera institución. Se llama Costas y ha estado viviendo aquí, en la ciudad de Bunia, durante casi treinta años. Hace años, antes de las guerras que han devastado periódicamente este país, hubo una gran comunidad de griegos en la zona de Ituri que regentaban tiendas, llevaban negocios, explotaban plantaciones y buscaban minerales. De aquellos tiempos de esplendor queda ya poco, quizá un par de iglesias ortodoxas, unos cuantos edificios arrendados y algunas casas en franca decadencia. Todos se fueron en la época en la que Mobutu perdió el poder, allá por el año 97, cuando la vida se volvió más complicada, inestable y peligrosa. Pero de entre todo aquel legado ya lejano hubo algún intrépido que desafió a las guerrillas, los combates, las nuevas autoridades y hasta a la MONUC. Ese es Costas, un tipo, que aparte de tener negocios de contrucción en la zona, ha sido conocido por todos los que hemos pasado por Bunia debido a que era la persona que tenía el contrato del restaurante de la MONUC donde nos reunimos casi todos los días para cenar y tomar algún que otro trago.

Siempre estaba allí, detrás de la barra, como lo hacía Humphrey Bogart interpretando a Rick en la película Casablanca. La diferencia es, además de unos cuantos kilos de más, que no había ningún Sam para tocar el piano y nadie buscaba salvoconductos para escapar de aquel lugar a través del aeropuerto de Bunia. ¡Ah! de Ingrid Bergman tampoco tengo noticias.

Se vuelve a Grecia para retirarse definitivamente de Africa, seguirá volviendo de vez en cuando, pero ya cada vez menos y sólo para ocuparse de sus otros negocios, así que ya nada será lo mismo. Mientras tanto la administración de la MONUC sigue buscando, entre las ofertas presentadas, el contratista que se ocupe de reemplazarlo. Veremos si el nuevo que venga consigue hacer las pizzas y el souvlaki como le salían a él.

viernes, 14 de agosto de 2009

Imaginario colectivo

Os mando un par de enlaces en los que podéis ver lo que la organización Médicos Sin Fronteras está realizando sobre el terreno en la provincia de Kivu Norte, cuya capital es Goma, con jóvenes artistas. Cada vez me parece más importante, para tratar de cambiar conceptos demasiado usados, tópicos recurrentes y concepciones simplistas, que se tenga una visión de África más allá de las muertes, matanzas y escenas impactantes en los telediarios. Por supuesto que este continente tiene un camino tremendo por recorrer, que hay muchas necesidades básicas que no están cubiertas y que no podemos ser indiferentes ante ese sufrimiento, especialmente desde Occidente, pero por encima de todo eso hay gente común y corriente que vive como cualquier persona de otro país, riendo por una broma, alegres alrededor de una cerveza pensando en que su equipo de fútbol ha ganado o llorando por mal de amores.

África es vida, es música por los cuatro costados, es surrealismo diario. Echad un vistazo a este artículo y a esta página web y recordad que el Congo es un gran exportador, no sólo de minerales y desgracias sino también de una gran cultura que inunda en forma de moda, pintura, música, etc. el resto de África Central.

Os invito a todos a que vengáis y conozcáis este país (armados de paciencia) que se levanta cada día con algo nuevo e imprevisto.

martes, 11 de agosto de 2009

Visita de Clinton al Congo

Clinton (que quede bien claro que es Hillary no Bill y si no ver el rebote que se pilló) llegó el lunes al Congo procedente de Kenia y Angola, concretamente a la ciudad de Kinshasa. Allí se entrevistó con el presidente Kabila y después, el martes, viajó junto con el representante de Ban Ki Moon, Alan Doss, al que conocí hace unos días, hasta la ciudad de Goma.

Evidentemente, en la prensa española no trasciende de la manera que debería hacerlo esta vista, si no que lo importante es la anécdota superficial de ver los celos de la Secretaria de Estado con respecto a su marido, y sin embargo importancia tiene, y mucha. Obama ha apostado por dar una oportunidad al continente que vió nacer a su padre y de paso contrarrestar de alguna forma el peso que está adquiriendo de una forma muy visible la otra potencial mundial, China.

La visita a la RDC es la única a un país francófono en esta gira y viene precedida por la escala en Angola, gran productor de petróleo, y da paso a otro coloso africano, Nigeria, importante exportador de crudo y gas. De esta manera, si en la visión general de la visita lo que ha primado es la economía (20% de las importaciones de petróleo de EE.UU. proceden de Angola y Nigeria), para la parada congoleña se reserva la cara más amable y humanitaria de la administración americana. Hillary hizo hincapié en su visita a un campo de refugiados cerca de Goma en la situación de las mujeres en este país como víctimas de violencia sexual, muchas veces unida a actos de guerra.

Pero si esta es la versión de fachada, no es menos importante que el viaje de Hillary Clinton venga precedido muy pocos días antes de la primera visita de un dirigente ruandés al Congo después de su elección como presidente en el año 2000. Un gesto histórico que hace pensar que las relaciones entre estos dos amigos irreconciliables, que tanta sangre han derramado, puedan mejorar por el bien de tanta gente que vive en la región de los Grandes Lagos.

sábado, 25 de julio de 2009

Temporada 2

Al estilo de las mejores series de televión, doy por comenzada la segunda temporada de Diego en el Congo. Después de un receso de unos meses por mi estancia en España tras haber finalizado el anterior contrato y firmado el nuevo, vuelvo con nuevas historias llenas de emoción y aventura (bueno, no será para tanto)

Llegué a Kinshasa hace una semana después de una parada "técnica" nocturna en Barcelona. Supuse por la falta de información de Air France, por experiencia propia y por la fama merecida de las aerolíneas que mis maletas no llegarían en el mismo avión que yo, así que tras aterrizar en Congo después de un fantástico viaje en avión en primera clase (era la primera vez y ufffff... vaya diferencia!!) me dirijí al hotel donde mis compañeros me habían reservado habitación. A la mañana siguiente fui a las oficinas de la compañía aérea armado de paciencia y con mis resguardos de facturación y expliqué todo mi periplo hasta llegar a Kinshasa. Después de varios mostradores y tantos empleados más me topé con el lugar correcto de reclamaciones y cual fue mi sorpresa cuando me dijeron: "tengo una sorpresa para usted, las maletas llegaron ayer en el vuelo correcto y se las hemos recogido nosotros. Aquí las tiene". Sin comentarios, será mejor confiar un poco más en las empresas de vuelos (aunque sólo un poco)

La vuelta ha sido calmada. Me he encontrado con viejos amigos y compañeros de trabajo y con gente nueva también, pero la experiencia que da el no llegar de nuevas a un sitio como esta ciudad es una ventaja a la hora de adaptarse a todo: gente, trabajo, burocracia, clima, alojamiento, etc.

Después de unos días aquí, de salir por la noche, de una excursión y de horas de oficina, todavía no sé exactamente el lugar de mi destino final. En un principio volvería a Bunia ya que el jefe de la sección de Ingeniería dice que debería haber al menos un "professional staff" en cada una de las oficinas del este del Congo, es decir, en Bunia, Goma y Bukavu. Al haber ya alguien desde mayo en Goma debería tomar posesión de la oficina de Bunia pero ahora estamos tratando de hacer entender al jefe que por razones operativas es mejor mantener una oficina grande en un sitio que no unas más pequeñas y dispersas. Ya veremos.

viernes, 5 de diciembre de 2008

La voz de las víctimas

Interesante enlace que conecta con una campaña realizada por Médicos sin Fronteras en Kivu Norte.

martes, 25 de noviembre de 2008

Zimbabue, país en caída libre

Tras salir del Delata del Okavango me dirigí a la ciudad de Francistown (Botsuana) para al día siguiente intentar conseguir transporte para entrar en Zimbabue. De este país me atraían mucho dos aspectos que quería ver en persona: el primero era conocer de primera mano como era la situación de la población ante la gravísima crisis económica que lleva atravesando Zimbabue durante varios años en la que la inflación y la devaluación de la moneda son galopantes, todo esto agravado por la imposibilidad de llegar a un acuerdo político tras las elecciones presidenciales, a todas luces injustas, que tuvieron lugar en marzo de este año. El otro punto de interés para ir a Zimbabue era el conocer y visitar el Gran Zimbabue, unas ruinas enormes de un antiguo imperio en el corazón del país que dieron mucho que hablar a los arqueólogos de hace un siglo (escribiré sobre este lugar en el próximo capítulo)



Llegué desde Botsuana en una furgoneta como la que aparece en la foto de abajo y más o menos con el mismo número de personas. Hay muchos emigrantes de Zimbabue en los paises limítrofes y Botsuana no es una excepción. Desde las ciudades cercanas a la frontera salen cada día un montón de coches y furgonetas privadas que hacen el recorrido entre aquellas y ésta. La gente que va a trabajar o comprar productos básicos para luego venderlos en Zimbabue hace largas colas en la carretera a la salida de las ciudades para conseguir previo pago un sitio en cualquier tipo de transporte que les pueda llevar hasta su país.




Este tipo de furgonetas no son precisamente una carroza de reyes. Si no te clavas los hierros que sobresalgan del vehículo te encuentras con el saco de lleno de zapatos del pasajero de al lado y debido al viento provocado por la velocidad y al sol abrasador, la gente prefiere ir tapandose la cabeza con un pañuelo o un gorro, sin poder hablar casi y tratando de resguardarse al rebufo de la cabina del conductor. Pero bueno, es lo que hay y suele llegar a su destino, que eso es lo importante.


En el viaje de dos horas desde la frontera hasta Bulawayo, la segunda ciudad por importancia de Zimbabue, me encontré a esta señora. Yo entraba en el país con cierta aprehensión por los comentarios que había recibido, por lo que había leído en la prensa y la guía que llevaba, así que tener una referencia local para ayudarte a dar los primeros pasos en un lugar desconocido es siempre bienvenida. Entre los dos llegamos a un acuerdo: quedamos en que yo le pagaba parte del trayecto a cambio de que me ayudase a encontrar un lugar donde dormir seguro, pseudolimpio y barato.

Me llevó a un hotel que estaba en el centro de la ciudad y que resultó el sitio perfecto. Allí empezó a cambiar mi concepción del país. Tras caminar por las calles de Bulawayo descubres que aquello no es el salvaje oeste sino un lugar que en los años 80 justo después de la independencia debió ser un paraiso terrenal y que hoy, debido a la enorme cleptocracia, se ha convertido en la sombra de lo que fue, pero aun así la sombra es bastante alargada. Viniendo del Congo, este país es Suiza. Hay carreteras, tendido eléctrico, red de teléfono fijo, se puede beber del grifo (en realidad es obligatorio ya que, al no poderse permitir comprar agua mineral, no venden botellas), las ciudades son ordenadas y los edificios están muy bien conservados. Pero claro, el vivir de las rentas no es eterno y ya se notan bastante los estragos de la población. Por todas partes, desde muy temprano, hay enormes colas formadas alrededor de los bancos (están viviendo una especie de Corralito ya que sólo pueden sacar medio dólar del banco que no les da para nada) La gente en general trata de mantener sus puestos de trabajo a pesar de que el salario mensual que reciben hace mucho que no da ni para cubrir las necesidades básicas de un par de días, aun así siguen yendo al trabajo con la esperanza de que la situación mejore en el futuro.


Al final, después de dejar las cosas en el hotel invité a comer a esta señora (lo siento, no me acuerdo de su nombre) y le di dinero para que continuase su ruta en tren al día siguiente hasta su ciudad donde sus hijos le esperaban. La comida en este país de crisis se compone de un potaje de maiz que llaman sadza, un poco de carne dura en salsa y algo de verdura. Cuando vas a los supermercados, antaño repletos, te los encuentras completamente vacíos y sólo con pan y gusanitos en las estanterías, así que en los restaurantes locales sólo dan este plato nacional que tuve el placer de degustar durante cinco días seguidos. Aunque debo decir que no está mal.

La última aventura del día fue cambiar dinero. En realidad para un extranjero está completamente prohibido cambiar dinero en la calle. Hay que ir teóricamente a un banco para que te den básicamente nada por tus dólares estadounidenses, tus pulas de Botsuana o tus rands de Sudáfrica. En cambio en el mercado negro la tasa es más aceptable siempre y cuendo no te timen o te roben o te pille la policía, es decir, éste era "el momento" donde me la jugaba. Me metí en un locutorio y empecé a hablar con la gente sobre la situación del país y tras un rato cambié de tema y empezamos a hablar de la tasa de cambio del día (en realidad hay que hablar de la tasa del momento ya que cambia de hora en hora)

Tras intimar un poco les pedí que me llevasen a un lugar donde cambiar con lo que salimos de allí y nos dirigimos a una tienda que había vivido momentos mejores sin duda. En ese lugar, en la trastienda había una señora entrada en carnes. Debido a que pensaba que todo en el país iba a ser más caro me decidí por cambiar de una vez 100 dólares. Afortunadamente la señora se apiadó de mí y no me timó ni el chico que me acompañaba me robó, pero eso sí, cometí un error: cambiar tanto dinero. Al final en los hostales u hoteles a los extranjeros no les permiten pagar en moneda local así que tenía un montón de dinero para gastar y sin poder hacerlo ya que no hay nada que comprar. Otra consecuencia de haber cambiado tanto dinero es que cada vez lo que tienes vale menos, esto que en Europa puede ser trivial, en Zimbabue no lo es. En los cinco días que estuve la moneda se devaluó un 80% así que el objetivo era cambiar de vuelta a dólares en cuanto pudiese.



Bueno, la impresión general de Zimbabue que me ha quedado es muy buena y merece la pena volver cuando las cosas mejoren y se calmen.

Ahora hay reunida en Sudáfrica una delegación de "sabios" que trata de mediar entre las partes para conseguir llegar a un acuerdo sobre el reparto de poder. Básicamente el mayor escollo es la asignación de ministerios a los dos grandes partidos. Entre ellos se están disputando la importante cartera de interior ya que controlaría toda la policía y seguridad en el país con lo que daría ventaja en el control efectivo de la población. No hay que olvidar que Mugabe ha estado reprimiendo a la población durante muchos años de su mandato y ha estado utilizando la policía y el ejército para mantener a raya a la oposición.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Delta del Okavango

Después de pasar por Zambia, en las pasadas vacaciones, me dirigí a Botsuana con el fin de llegar hasta Maun, una ciudad que se encuentra en medio de una zona semidesértica pero que tiene como aliciente el estar también al lado del Delta del Okavango.

El Okavango es un río que nace en Angola, atraviesa Namibia y que tras un recorrido un tanto errático desemboca, no en otro río o en el mar, sino en medio de una llanura enorme (en Geografía a este tipo de cursos acuáticos se le llama cuenca endorreica)

Lo que hace especial a este río es que debido a lo ininterrumpido de las lluvias en su tramo superior, lo que debería ser un lugar seco y yermo, continuación del desierto del Kalahari, se convierte en un gran valle con agua permanente y fértiles pastos que albergan una de las mayores cantidades de mamíferos de Africa.
Aquí en Bunia tengo una conocida que es piloto de un pequeño avión que hace la ruta diaria entre Entebbe (Uganda) y Bunia operando bajo las siglas de Naciones Unidas. Un día, cuando le dije que tenía pensado ir de vacaciones a Botsuana, me comentó que no dejara de ver el Delta del Okavango, un lugar en el que ella había vivido ya que trabajó contratada como piloto para una empresa local dedicada a vuelos nacionales y vuelos escénicos. Al final de la conversación me dió un par de números de teléfono de las amigas que trabajaron con ella en Maun para que contactase con ellas para ver si podían dar una vuelta.
Dicho y hecho, en cuanto llegué allí llamé a la antigua jefa de mi amiga que, sin yo pedirle nada, me dijo que me acercara al aeropuerto al día siguiente a eso de las tres y media ya que a las cuatro tenía contratado un vuelo escénico con unos clientes.
Al día siguiente, cuando llegué, los clientes ya estaban esperando en las oficinas de la compañía. Eran una familia de suecos (padre, madre e hija) que habían contratado el avión entero (un Cesna de seis plazas) para que les diesen una vuelta por el delta. Lo divertido de la historia es que esta familia, al haber tenido que pagar todo el avión a pesar de no cubrir todas las plazas, andaban un poco cabreadillos. Yo llegué a las oficinas con mi camiseta sin lavar de hacía un par de días y rápidamente los empleados me hicieron pasar al interior para contarme que me tenía que hacer pasar por piloto en pruebas para que los clientes no se enfadaran por meterme a mí en el vuelo sin pagar. Me dieron una camisa de piloto de la compañía que me tuve que poner y tras salir de la oficina me tuve que presentar y estar con ellos yo solo hasta que el verdadero piloto y su avión aterrizasen de un vuelo previo.
Imaginaos la escena cuando me empiezan a preguntar aspectos técnicos del vuelo: ¿qué altitud vamos a llevar?, ¿qué velocidad?, ¿con qué compañías había trabajado antes?, ¿qué tipos de aviones?, etc, etc. ¡¡qué vergüenza!! Bueno pude salir de aquella con un poco de cara y muchas vaguedades del tipo: no muy alto, no muy rápido, aviones pequeños, que horror el accidente de Barajas, etc.
Al final salió todo fenomenal, conocí al verdadero piloto y nos llevaron sobre el Delta del Okavango durante más de una hora viendo elefantes, jirafas, hipopótamos, cebras, etc. Fue algo espectacular que no lo olvidaré fácilmente.
No saqué muchas fotos porque quedaría muy mal ante la familia de suecos que un piloto experimentado como yo se dedicara a tomar imágenes de los animales y hacer aspavientos de ilusión ante lo que andaba viendo. Bueno, os mando unas pocas.