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viernes, 31 de agosto de 2007

Los supermercados de Kinshasa

Aparte de los mercados de barrio donde se pueden comprar productos "frescos" de temporada, también hay muchos supermercados en Kinshasa tal y como los conocemos en Europa, bueno, tal y como los conocían en Europa del Este hace 20 años, en la época soviética.

Salvo raras excepciones, donde cualquier occidental podría saciar su vena consumista, los supermercados en el Congo son unos lugares donde se venden productos varios, desde juguetes, arroz y legumbres a granel, hasta pan, leche en polvo, latas de conserva y carne fresca. Suelen ser bastante grandes, con largos pasillos donde hay estanterías casi vacías y, lo más curioso, donde los precios de todos los productos están marcados, no con el precio, sino con un código.

En cada una de las estanterías puedes encontrar una hoja con una tabla que representa la correspondencia de los códigos con los precios (así es en absolutamente todos los supermercados). Esto, que es un completo engorro ya que tienes que estar continuamente descifrando los códigos mirando la dichosa hojita, es un sistema que tiene mucho sentido en Kinshasa y, en general, en todos los lugares donde los precios pueden subir mucho de una semana para otra. Es decir, si hay inflación y el dueño del supermercado quiere cambiar el precio de los productos, sólo tendrá que confeccionar una nueva hoja con la correspondencia de precios y códigos, fotocopiarla y distribuirla por las estanterías, en vez de tener que cambiar el precio en la etiqueta de todos los productos.

Soluciones simples para problemas complejos.

jueves, 30 de agosto de 2007

Las cervezas


Aquí en Kinshasa la cerveza es la bebida por antonomasia. Las tres que más se beben son las que aparecen en la imagen. En primer lugar y destacada por encima de las otras está la Primus, que en un bar de congoleños cuesta 600 francos, es decir, 1,2 dolares. Desgraciadamente, en otros bares y discotecas donde suelen ir los mundeles, te pueden llegar a cobrar 8 o 10 dólares.
Las otras dos cervezas son la Skol y la Turbo. Esta última es tostada. También se ven otras como la Mutzig y la Tembo (que significa elefante en swahili y por aquí no la he visto todavía). Todas ellas se sirven en botella grande (3/4 de litro) salvo la Mutzig (1/3).
Cuando vengáis os invito a una degustación. Como aquí hace calor y las botellas son grandes, o se comparte o se bebe rápido. Los congoleños la suelen beber rápido así que el baile está asegurado.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Makayabu

El makayabu es un plato típico de la gastronomía congoleña. Se trata de pescado salado. No es más que la traducción al idioma local del "bacalhau" portugués.


Se suele tomar acompañado de mandioca, bien fufu o bien chekwang. El fufu es una especie de puré de patatas y la chekwang es un mazacote que huele como el queso de Cabrales y no sabe a nada. La mandioca es un tubérculo que está plantado por todas partes, incluso en muchísimas aceras de la ciudad, al lado de mierda y bolsas de plástico que, me imagino, harán las veces de abono (quizá el olor a Cabrales venga de ahí)
Los arbustillos que aparecen en la foto son plantas de mandioca:


Pues nada, enhorabuena a los que han acertado en la encuesta.

jueves, 16 de agosto de 2007

La moneda

Se puede decir que en el Congo hay dos monedas oficiales: el franco congoleño y el dólar. Ambas serán admitidas hasta en la tienda más cutre y remota del país. Desde que yo estoy aquí el cambio es de: un dolar, 520 francos. Esa es la teoría, ya que en la práctica si quieres pagar en dólares y el precio está marcado en francos, el cambio será de 1 - 500. Lo peor de todo es que si has pagado con un billete grande y te tienen que devolverte dinero, el cambio lo hacen 1 - 480.


Hay billetes de 50, 100, 200 y 500 francos. No se si habrá de mayor valor (no he preguntado) pero si los hay, los deberían llamar Ben Laden, como los billetes de 500 euros, ya que no se encuentran por ningún sitio.


Físicamente, el adjetivo que mejor define a los billetes de francos congoleños es "repugnante". No he visto en mi vida billetes que sean más sucios, cochambrosos, pringosos y que huelan tan mal como los que circulan aquí. Son, literalmente, un portador de enfermedades y gérmenes. Os aseguro que te vuelves muy dadivoso y nada huraño, porque tienes unas ganas locas de desprenderte de ellos cuanto antes.


En cuanto a los dólares, los congoleños se vuelven unos tiquismiquis (unos Mickey Mouse, como diría mi sobrina Angélica). Si los francos son una guarrada y te admiten hasta el que va andando solo de tanto microbio que tiene, para los dolares la cosa cambia. Ahhh amigo!!! Por tanto será mejor hacer una serie de advertencias antes de que te puedas llevar algún disgusto:



  1. En ningún lado, salvo en la cantina de la MONUC, se admiten billetes de un dólar. No me preguntéis porque, pero es así. No les gustan, prefieren tener en el bolsillo los de mayor valor supongo (como todo el mundo)

  2. Solo admitirán los billetes que tienen el anverso con la cara del presidente en grande. Los que tienen la cara pequeña (creo que son un poco más antiguos, del año 2000 o así) los miran y dicen que pueden ser falsos, así que, ahí estamos todos, viendo las caras de los presidentes de los EE.UU. ... Hamilton, Lincoln, bla, bla, bla.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Y por fin llovió

Por aquí, debido a que nos encontramos al sur del ecuador, en este momento estamos en la temporada seca. Ha sido curioso ver el cielo todos los días completamente encapotado, casi sin poder ver el sol a causa de las nubes, con calor y sensación de humedad, pero sin una gota de lluvia. En esas mismas condiciones en Europa dices: "va a caer una tromba tremenda". Pues oye, aquí no, si es temporada seca es que es temporada seca y punto. La meteorología en estas latitudes tiene puntualidad británica, no como en el norte de España, que tan pronto te llueve como te hace un calor asfixiante. Aquí las cosas están bien pensadas, no se deja todo a lo imprevisible y al arbitrio del hombre del tiempo. Bueno, a veces hay excepciones, como hoy.

Teóricamente la temporada de lluvias empieza a mediados de septiembre y, según va avanzando el año, la cosa se debe ir poniendo seria, es decir, casi todos los días aguacero y lo peor de todo, calor sofocante (AVISO A NAVEGANTES: diciembre y enero debe ser muy duro, incluso lo dicen los oriundos pero, eso si, al sur del ecuador). Ya nos han advertido aunque espero estar en Bunia para esa época.

Hoy me he levantado y llovía. Era el primer día y toda novedad hace ilusión. Lo curioso es que han sido sólo unas gotas y las consecuencias han sido:


  1. Apelmazamiento y fijación de todo el polvo, mierda, bolsas de plástico, etc. en una nueva capa compacta. Me imagino que dentro de unos siglos, cuando se hagan estudios arqueológicos mirando las capas de sedimentos, se podrán datar los acontecimientos y saber el número de años transcurridos. Incluso se me ocurre que si hay suficiente presión se puede volver a formar petróleo.
  2. Los agujeros de las carreteras se hacen invisibles. Cuidado, que siguen estando, únicamente están rellenados de agua.
  3. Se forman piscinas públicas imprevistas en las calles.
  4. Los coches se lavan.

La verdad es que esto no ha sido nada, en octubre va a ser divertido ... me encanta.