sábado, 4 de agosto de 2007

Inundación

Como algunos sabréis, de momento estoy hospedado en una especie de monasterio (de hecho, hoy nos mudamos a un apartamento en el centro). Es un lugar muy agradable, tranquilo, fresco y limpio (de los pocos que hay en Kinshasa). Lo único malo que tiene es que está un poco alejado del centro de la ciudad pero como tenemos coche, nos apañamos y arreglamos bastante bien.

Otro inconveniente que tiene el barrio de Kintambo es que cada dos por tres se va la luz y eso significa que el agua tampoco llega ya que se saca de un pozo mediante un motor conectado a la red. Afortunadamente podemos "ducharnos" haciendo acopio de agua en baldes grandes que mantenemos en las habitaciones. Como el tener agua es una lotería, ayer por la mañana dejé el grifo de la ducha abierto mientras estaba en la habitación para que, en el caso de que llegase la electricidad, saber inmediatamente cuando me podía duchar en condiciones.

Efectivamente, estas cosas se olvidan. Me fui un ratillo al trabajo y al cabo de dos horas me llamaron diciendo que hay un pequeño rió saliendo de la habitación hacia el prado. Noooo, no tienen copia de la llave, así que tengo que coger el coche a toda prisa y volver a casa.

Yo ya pensaba que tendría que nadar entre mis cosas para acceder al grifo pero, milagro de la arquitectura congoleña, el suelo mantiene unas pequeñas montañas que han hecho canalizar el agua desde la ducha, pasando por media habitación vacía, hasta el exterior.

Resultado: nada se me había mojado, pero había partes de la habitación con un par de centímetros de agua. Qué pena que el invento mas universal de España no haya llegado hasta aquí. En vez de fregona tuve que empujar el agua con un limpiacristales con mango largo mientras Deo miraba pasmado.

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